Ayuntamiento de Alanís

Ermita de San Juan

Descripción

Tradicionalmente considerada como la primera parroquia de la localidad, erigida a la sombra y amparo del castillo, sus caracteres arquitectónicos hacen pensar en una cronología de la primera mitad del siglo XIV, aunque Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Terán citan -en 1939- una inscripción gótica en la que se daba como fundador del templo al caballero Cristóbal de Mosquera, en el siglo XV. En la Visita Pastoral de 1706, antes citada, se nos dice de ella que “está bien reparada y moderadamente compuesto su altar”. A mediados del siglo XIX se hallaba en estado ruinoso, pues en una carta del párroco Manuel de Santarén fechada el 15 de junio de 1853 se dice que “parte de ella está en alberca, saltan por lo alto, hacen candela”. Algunos años después, el mismo párroco solicita a la Secretaría de Cámar a del Arzobispado una ayuda de 2.000 reales, cantidad en la que los peritos alarifes de Alanís habían valorado la restauración de la ermita, por haberse hundido parte de ella”. En 1907, por la carta del párroco Antonio Martín de Alba fechada el 7 de marzo de ese año, sabemos que ya la ermita se había reparado.

 

Arquitectónicamente, se trata de un edificio de nave única, de planta rectangular, dividida en cuatro tramos por medio de arcos transversales apuntados -modelo arquitectónico ampliamente difundido en la arquitectura medieval de las Sierras de Córdoba, Sevilla y Huelva- y rematada por un curioso ábside semicircular, más propio del románico que del mudéjar andaluz, cubriéndose todo ello por techumbre de madera. De gran interés resultan sus portadas, constituidas por arcos apuntados de cantería trasdosados por otros formados por cabezas de clavo, y relacionadas estilísticamente con las que dan acceso a la parroquia de Nuestra Señora de las Nieves.

 

En cuanto a las obras de arte que albergó este recinto sacro, sabemos por la carta antes citada del párroco Manuel de Santarén fechada en 1853, que en esa fecha estaban colocadas sobre unos poyos de material las esculturas de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Antonio Abad, Santa Ana y Santa Brígida habiendo encontrado unos jóvenes en 1906 dentro de un tabique una escultura de Cristo Crucificado, al cual se le hicieron solemnes cultos con procesión -asistieron más de 2.000 personas según cuenta el párroco Antonio Martín de Albapara conmemorar su hallazgo. En 1936 desaparecieron todas estas esculturas (11), citando en 1939 los mencionados Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Terán una pintura mural con el tema del Bautismo de Cristo.